La UNESCO declara la Técnica Ñai’upo: Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

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En este año 2025 tuvo lugar en Nueva Delhi, El comité del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, decretándose el martes 9 de diciembre en la Lista de Salvaguarda Urgente, señalando una alerta internacional en su rescate.

Previo a la colonia, siendo un etnosaber ancestral de la tierra guaraní, el cual sobrevive gracias a una quincena de mujeres artesanas, pertenecen a los pueblos de Tobatí, Itá y Yaguarón, del territorio paraguayo. Esta técnica recién valorada universalmente se llevará a cabo en el recorrido cultural APO- YAGUARÓN ORIGINARIO, contando con la presencia de dos artesanas de la compañia/pedanía rural de Peguahó. Bajo el mando de Edita Corvalán, hija de Rosalina Robles, tesoro vivo del Paraguay y la hermana de esta, Claudelina Cubilla.

El término Ñai’upo desde su etimología es la combinación de de las raíces nominales de ñai’u (arcilla negra) y po (mano, cinco), o apo (hacer). Por tanto, la traducción más exacta sería «quehacer cerámico» en guaraní. La etapa del proceso consiste en el paso de «takype jejoso», en el cual se mole a pedazos de ladrillos y con un amasado de pies llamado «ñai’umona» se incide sobre la arcilla. No tiene uso de torno, y creado totalmente a mano, focalizado en la fuerza circular del pulgar para dar forma y profundidad al platillo tradicional, conocido como mbeju tova. Se usa como instrumento utilitario, en el cotidiano se cocina la gastronomía local, el mbeju, citado anteriormente. Hay una investigación recavado por la lingüista Celeste Escobar, en el que se relata bajo el testimonio de las mujeres artesanas el quehacer cerámico y el trabajo que conlleva, denominado «Un diálogo de etnosaberes ancestrales, Ñai’upo rape», la venta va directo a las portadores del saber cerámico. Financiado por el Fondo Nacional de la Cultura y Las Artes.

Todo un conocimiento transmitido de madres a hijas, resistido hasta la actualidad. Todo un hito debido a que cada vez se dificulta en la extracción de materia prima junto a la privatización de arroyos, de donde se extra la arcilla.

Para la comunidad es todo un motivo de orgullo dicha declaración, solo que aún quedan muchos procesos históricos y políticos para que este legado ancestral siga vigente y vivo en las generaciones futuras.